La lectura enfrenta un panorama complejo en América Latina, donde la media alcanza cinco libros al año por habitante. Sin embargo, más allá de la cantidad, la preocupación creciente se centra en cómo se lee y, especialmente, en cuánto se comprende lo leído.
El último informe PISA revela un marcado deterioro de la comprensión lectora entre los estudiantes, una tendencia que la OCDE califica de «especialmente preocupante», al considerar que la lectura es la base de la mayoría de los aprendizajes escolares.
Entre las posibles causas de este fenómeno figuran el uso creciente de las pantallas y la inteligencia artificial, así como los cambios en la relación de los alumnos con la escuela. Estos factores estarían redefiniendo la manera en que los jóvenes se aproximan a los textos y procesan la información.
El debate, entonces, trasciende la cifra de libros leídos y se instala en el terreno de las habilidades cognitivas: leer se plantea cada vez más como un acto que requiere atención sostenida frente a la fragmentación que imponen las pantallas.
Fuente: France 24